Notificaciones electrónicas obligatorias de la Agencia Tributaria

Recientemente ha entrado en vigor una normativa que a mi entender va a suponer una auténtica revolución en la relación de los contribuyentes con la Agencia Tributaria, me refiero al Real Decreto 1363/2010, de 29 de octubre, por el que se regulan supuestos de notificaciones y comunicaciones administrativas obligatorias por medios electrónicos en el ámbito de la Agencia Estatal de Administración Tributaria

Esta normativa de gran importancia, ha entrado ya en vigor (desde el 1 de enero de 2.011) sin que probablemente muchas de las personas a las que les afecta tengan conocimiento de su existencia.

Para resumir diremos que a partir de ahora las notificaciones que la Agencia Tributaria tenga que realizar a una serie de personas y entidades entre las que se encuentran todas las Sociedades Limitadas y Anónimas, ya no se recibirán por correo ordinario, sino que únicamente se enviarán por vía telemática a través de internet.

Y cuando digo notificaciones de la Agencia Tributaria, me refiero a supuestos tales como inicio de expedientes sancionadores, providencias de apremio, embargos, resoluciones de recursos, requerimientos, etc (aunque existen algunas excepciones).

La Agencia Tributaria ha puesto en su página web información detallada explicando en qué consiste este sistema, en la que se incluyen vídeos demostrativos de su funcionamiento. Aquí dejo el enlace a esta página de la Agencia Tributaria para quien quiera profundizar en este tema.

Lo primero debería ser explicar a quién afecta esta normativa:

El artículo 4 del citado Real Decreto es el que detalla qué personas y entidades están obligadas a utilizar este sistema para recibir notificaciones.

En resumen están obligadas todas las sociedades y entidades cuyos CIF comiencen por las siguientes letras: A, B, N, W, U y V. Además de las anteriores y con independencia de su forma jurídica (incluso personas físicas), todas aquellas en las que concurra cualquiera de estas circunstancias.

–          Estar inscritas en el Registro de Grandes Empresas

–          Contribuyentes que tributen por el régimen de consolidación fiscal del Impuesto de Sociedades

–          Contribuyentes que tributen en el régimen especial de Grupo de Entidades de IVA

–          Contribuyentes inscritos en el Registro de Devolución Mensual del IVA, y

–          Contribuyentes con autorización para presentar declaraciones aduaneras mediante el sistema de transmisión electrónica de datos.

El funcionamiento, a falta de ver cómo resulta en la práctica, será el siguiente: la Agencia Tributaria no va a mandar las notificaciones a una dirección de correo electrónico nuestra, como podría pensarse en un principio, sino que las dejará en la denominada “Dirección Electrónica Habilitada (D.E.H.)”.

Esta D.E.H. es una especie de “buzón electrónico” que no es de uso exclusivo de la Agencia Tributaria. Otros Organismos como por ejemplo la Dirección General de Tráfico y algunos Ministerios y Ayuntamientos utilizan también esta sede electrónica para realizar notificaciones en diversos procedimientos administrativos.

A esta D.E.H. se accederá a través de la siguiente página web (también podremos acceder a través de la sede electrónica de la página de la Agencia Tributaria. Para hacer un símil, la notificación en la página de la D.E.H. es como si nos la entregaran en Correos y la de la página de la Agencia Tributaria es como si acudiéramos a la propia Agencia a recoger la notificación. En ambos casos el efecto es el mismo. Lo importante es saber que a partir de ahora sólo se recibirán las notificaciones en estos dos lugares, puesto que ya no se mandarán al domicilio físico.

El primer requisito imprescindible si cualquiera de los afectados quiere ver las notificaciones a partir de ahora es que necesitan obtener y tener instalado un certificado digital en el ordenador (aunque también será válido el DNI electrónico en caso de personas físicas).

Las notificaciones se producirán del siguiente modo: la Agencia tributaria dejará en la D.E.H. una notificación (por ejemplo una providencia de apremio). Desde que se deja esa notificación, tendremos diez días para abrirlo y ver su contenido y aquí vienen las consecuencias: si transcurridos esos diez días no abrimos ese correo, se entenderá que la notificación se ha producido y comenzarán a correr los correspondientes plazos (por ejemplo para recurrir una providencia de apremio).

Como vemos, el sistema es mucho más restrictivo que el anterior. Hasta ahora el cartero entregaba en mano la notificación en el domicilio; Si no se encontraba al interesado, se dejaba aviso de recogida en las oficinas de correos; Finalmente, si estos intentos resultaban fallidos, se realizaba la notificación por edictos. A partir de ahora, todo esto desaparece: se pondrán las notificaciones en internet en la D.E.H. y si pasados diez días no se abriera, se entenderá notificada sin más trámites.

Nos ofrecen la posibilidad en la página de la D.E.H. de que pongamos voluntariamente un correo electrónico propio en el que nos avisen si nos llega una notificación, pero este correo no es vinculante.

Esto va a provocar que necesariamente como mínimo cada diez días habrá que entrar en nuestro buzón de la D.E.H. para comprobar si tenemos notificaciones. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de que prescriba algún plazo, con la gravedad que ello supone.

El momento en que se entenderá recogida una notificación será el instante en el que la abramos, para lo cual deberemos utilizar el certificado, generándose una firma digital que quedará registrada con la fecha y hora en que se abre. Y como he dicho, si no la abrimos en el plazo de diez días, en ese instante se entenderá que se ha producido la notificación del acto de que se trate.

Esta norma ha entrado en vigor el día 1 de enero de 2011, sin embargo no afectará directamente a cada uno de los obligados hasta que no se les haya notificado individualmente y de modo fehaciente que han sido incluidos en este sistema. Es decir, que si su sociedad no ha recibido una notificación de la Agencia Tributaria al respecto, de momento no estará incluida en el mismo.

Esto, a mi entender, va a generar numerosos problemas. En principio está previsto que a lo largo de estos meses comiencen a enviarse las notificaciones de inclusión en el sistema a todos los afectados, con lo que debemos estar muy atentos a recibir próximamente una carta con acuse de recibo de la Agencia Tributaria (puesto que debe ser fehaciente). Este hecho me permite aventurar que con total probabilidad va a haber muchas sociedades que van a estar incluidas en el sistema sin saberlo: notificaciones en domicilios en los que no haya nadie, fallos en las notificaciones por el servicio de Correos, o mil incidencias posibles. En todos estos casos, en principio el servicio de Correos dejará avisos, que anticipo que muchos de ellos no se recogerán y finalizarán con notificaciones por edictos. Y no nos olvidemos que a partir de entonces ya no habrá más notificaciones por correo ordinario.

A modo de reflexión diré que la utilización de las nuevas tecnologías está cambiando de un modo radical y en muchos aspectos para mejor nuestra forma de relacionarnos con la Administración: El acceso a la información o el ahorro de tiempo a la hora de realizar trámites, son claros ejemplos de ello, sin embargo, hay que tener en cuenta que no vivimos en un mundo ideal, sino en uno bastante real y en éste existen muchas deficiencias como para poner en marcha un sistema como éste de modo obligatorio y que va a obligar a todos los afectados (como por ejemplo todas las PYMES que tengan la forma de Sociedad Limitada) a disponer no ya sólo de equipos informáticos y conexión a internet, sino también certificados digitales que en la actualidad la gran mayoría no disponen de él.

Se genera la necesidad de acceder al menos una vez cada diez días al buzón electrónico que se crea al efecto, trasladando ahora al obligado la acción para recibir una notificación, con consecuencias muy graves si no lo hace (prescripción de acciones incluidas) y además habrá que hacerlo durante todo el año, también en periodos vacacionales, puesto que recordemos que salvo domingos y festivos, el resto de días del año son hábiles para la Administración Tributaria, con el agravante de que no podremos acceder a nuestro buzón desde cualquier ordenador, puesto que sólo se podrá hacer desde uno en el que tengamos instalado nuestro certificado digital.

Existe la posibilidad de apoderar a otras personas, que en la práctica serán en la mayoría de los casos los profesionales, para que reciban también las notificaciones. Esto sin duda será bastante habitual y salvará muchas situaciones que de otro modo no podrían solucionarse, aunque también intuyo que será foco de posibles conflictos y responsabilidades civiles en la relación entre los profesionales y los clientes.

Habrá que estar muy atentos a cómo se desarrolla en la práctica este novedoso sistema que agilizará muchos procedimientos, pero causará sin duda problemas en muchos otros.

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