Apuntes sobre las nuevas medidas fiscales anunciadas en el debate de investidura

Todos hemos asistido con expectación al debate de investidura de quien a estas horas ha obtenido el respaldo de los diputados para convertirse en el sexto Presidente de Gobierno de la democracia, D. Mariano Rajoy, a fin de conocer cuáles van a ser las líneas de actuación del nuevo Gobierno de España para este inicio de legislatura.

Dado el momento tan delicado por el que atravesamos, muchos son los retos a afrontar y el futuro dirá en qué grado van a poder cumplirse o hasta qué punto será necesario modificar las medidas anunciadas, más aún en una situación económica tan dramática y cambiante como la que estamos viviendo.

Por lo que respecta al ámbito fiscal, en el debate se han avanzado algunas de las medidas que se pretende poner en funcionamiento y tal como se nos ha dicho, parece que se va a dar celeridad a la implantación de las mismas.

Vamos a desglosarlas un poco para hacernos una idea de los cambios que se van a producir en los próximos meses.

A groso modo, se puede decir que un gran bloque de las reformas fiscales anunciadas va a afectar directamente a los autónomos y a las PYMES. Según se ha manifestado, se pretende crear en los próximos meses una ley de apoyo a los emprendedores, que al parecer incluiría algunas medidas tales como la creación de un modelo de compensación automática, de un modo similar a la ya existente cuenta corriente tributaria y cuya finalidad sería la posibilidad de compensar cualquier deuda que se tenga reconocida por una Administración Pública.

Hará falta ver de qué modo se pretende articular esta medida y si realmente se va a transformar en la regla general para la compensación de todo tipo de deudas con la Administración, puesto que esto podría suponer un auténtico alivio para las pymes y autónomos que tengan deudas reconocidas a su favor y que no se verán forzados a seguir pagando impuestos pese a tener un crédito con la Administración, que todos sabemos que por regla general su cumplimiento suele dilatarse mucho más en el tiempo.

Aunque sin duda, mayor impacto ha tenido el anuncio referente al momento de pago del IVA. Se ha anunciado que se reformará el IVA en el sentido de que no se tendrá que pagar este impuesto hasta el momento en que realmente se haya producido el cobro de la correspondiente factura.

Esta es una vieja aspiración de empresas y autónomos que si finalmente se pone en marcha sí que supondrá un auténtico respiro para este colectivo que hasta ahora se veía ante la injusta en mi opinión tesitura de ver cómo se realiza un trabajo que no se cobra o se cobra tarde y pese a ello se tiene que liquidar el IVA de dicha factura ante la Hacienda Pública.

Es decir, que no sólo se tiene que sufrir las consecuencias de la morosidad sino también verse obligado a adelantar a la Agencia Tributaria un impuesto no cobrado.

En la actualidad existe un mecanismo para la recuperación de un IVA no cobrado, pero que sólo se puede poner en funcionamiento en momentos muy concretos. Me refiero al establecido en el artículo 80 en sus apartados 3 y 4 de la Ley del IVA, pero que se aplica a los supuestos en los que el pagador ha entrado en concurso de acreedores o bien cuando la deuda se considere según este artículo como total o parcialmente incobrable. Pero como ya digo, es un mecanismo específico, con unos plazos tasados (debe transcurrir, según el supuesto entre 6 meses y un año para poder aplicarlo) y debe interponerse reclamación judicial o instar requerimiento notarial para su aplicación.

La medida que se pretende implantar parece que va encaminada a que la regla general sea la del cobro efectivo para liquidar el impuesto, lo cual supondría un cambio radical en la práctica del impuesto. Cabe esperar que se establecerán mayores mecanismos de control para aplicar este nuevo criterio. Habrá que esperar de todos modos a saber de qué modo se concreta esta reforma para ver su efectividad y esperemos que los requisitos que se establezcan para su aplicación no supongan maliciosos obstáculos para la puesta en marcha de una medida a mi entender más que necesaria.

Una cuestión que no ha quedado resuelta es qué va a suceder con los tipos de IVA. El genérico anuncio reiterado en el debate por el ya investido Presidente del Gobierno de no subir los impuestos no despeja por completo esa incógnita. Lo que sí ha dicho es que piensa mantener el tipo superreducido (4%) para la adquisición de vivienda pero especificando que sólo cuando se trate de vivienda habitual y con un límite, que no ha desvelado, en su precio de adquisición.

Y ya que menciono la vivienda habitual, otra de las medidas de gran impacto mediático anunciadas es el regreso de la deducción por adquisición de la vivienda habitual hace relativamente poco tiempo eliminada parcialmente por el anterior Gobierno.

Estas últimas medidas ponen de relieve que el nuevo Gobierno va a apostar por incentivar la adquisición de viviendas, aunque considero que mientras no se reactive el crédito bancario, para una gran parte de la población seguirá siendo muy complicado acceder a la misma pese a los estímulos fiscales creados. De cualquier modo, sin duda que inicialmente esta medida va a ser ampliamente aplaudida por todos aquellos que están inmersos en la actualidad en el pago de hipotecas y que van a poder volver a desgravarse los pagos realizados. Como todas las medidas, también habrá que esperar en este caso para saber de qué modo se reinstaura y si van a tener algún tratamiento especial los que hayan adquirido la vivienda con anterioridad a cuando entre en vigor la reforma.

Sobre el Impuesto de Sociedades, también se han anunciado reformas en principio favorables a las empresas, tales como la eliminación de las limitaciones que actualmente existen para aplicar el tipo del 20%, así como la ampliación a doce millones de euros el límite para la aplicación del régimen especial para empresas de reducida dimensión. También se ha dicho que se pretende aumentar a los quinientos mil euros el límite para aplicar el tipo del 25%.

Por último y como otra de las medidas llamativas anunciadas, está la de que tributarán diez puntos menos los beneficios no distribuidos que se destinen a la adquisición de nuevos activos, es decir que se pretende premiar la reinversión de los beneficios en la empresa por encima de su distribución a los socios.

Estas son algunas de las medidas fiscales que se han podido desgranar de todo lo manifestado en el debate de investidura. Como he dicho antes, la situación económica tan dependiente de la evolución de los mercados que estamos viviendo, pienso que marcará el devenir de esta y cualquier otra reforma fiscal que se piense acometer. Es evidente que en el discurso únicamente se han anunciado medidas fiscales que resultan favorables para los ciudadanos, pero creo que no hay que descartar que junto a ellas se tengan que poner en marcha otras que no resulten tan populares. Habrá que seguir atentos a los acontecimientos.

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